Filosofía

Pablo Quintanilla y la filosofía en el Perú

15/4/2026
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El Dr. Pablo Quintanilla, profesor del Departamento Académico de Humanidades, publicó su libro La filosofía en el Perú: El Perú en la filosofía (2024) bajo el sello Heraldo Editores. Esta obra ofrece un análisis filosófico de la realidad peruana a partir de la abundante bibliografía existente en las ciencias sociales y humanas. El libro propone procesar las diversas interpretaciones y explicaciones sobre el Perú para analizarlas con categorías y herramientas filosóficas. Se revela la complejidad del Perú y se plantea como un ejercicio de reflexión orientado a entenderlo, y por tanto a nosotros mismos, bajo luces diferentes. La obra no está dirigida exclusivamente a especialistas, sino a cualquier lector interesado en comprender mejor a nuestro país.

Etapa de mayor énfasis filosófico en el Perú
Durante el Virreinato, los españoles trajeron una escolástica ya decadente, mientras que en Europa ya se leía a Descartes, Hobbes, Locke, Hume y Kant. La filosofía llegó de la mano de evangelizadores, muy cercana a la teología y desconfiada de la filosofía secular crítica de la Corona y la Iglesia. Hubo filósofos notables (como Espinosa Medrano), pero poca creatividad filosófica. La verdadera creatividad comienza después de la Guerra del Pacífico.

Entonces, la filosofía profesional peruana nace después de la Guerra del Pacífico. Surgió una generación fundacional integrada por Javier Prado, Jorge Polar, Mariano H. Cornejo, Alejandro Deustua, y, poco después, Mariano Ibérico y Pedro Zulen. La crisis severa provocada por la guerra obligó al país a reflexionar sobre sí mismo. Estos pensadores se formaron inicialmente en el tomismo, pero giraron hacia el positivismo (Comte, Spencer), cuyo lema "orden y progreso" respondía a la ausencia de ambos en el Perú. A comienzos del siglo XX, el positivismo fue cuestionado y surgió el espiritualismo (vitalismo de Henri Bergson). El último y quizás más importante de esa generación fundacional fue Pedro Zulen, fallecido joven por tuberculosis.

¿Por qué los filósofos peruanos no trabajan la historia de la filosofía peruana?
Existe una sensación de inseguridad y la creencia de que la filosofía europea es de mayor calidad. Sin embargo, ha habido filósofos peruanos de valor comparable o mayor (nuevamente Espinosa Medrano). Además, estudiar a la generación fundacional (Javier Prado, etc.) no solo permite saber qué pensaban, sino qué reflejaban sobre la sociedad peruana. Hoy día, el acceso global a la información (internet, Amazon, etc.) ha acortado la brecha entre universidades como la Católica y Oxford; no obstante, la brecha se ha ensanchado frente a las instituciones con bajo desempeño académico, escasa producción científica y que no tienen mayor interés en investigar. Se vive un cambio paradigmático: creciente interés por la filosofía peruana como síntoma del Perú, y acceso masivo a la información filosófica mundial.

Distancia entre el filósofo y el público general
Algunos filósofos, por inseguridad al compararse con la ciencia (como la física cuántica), escriben solo para especialistas. Pero la analogía es mala, porque la filosofía aborda los problemas más generales del ser humano, que interesan a todos. Hay filósofos que no quieren escribir para el público por temor a parecer simples, y otros que no tienen el talento para hacerlo. La claridad no es simplicidad; Ortega y Gasset decía que "la claridad es la cortesía del filósofo". Los vacíos que deja la filosofía son llenados por la autoayuda (el horror al vacío de los conceptos). Si los filósofos no hablan con rigor y claridad, alguien lo hará, y eso no es bueno. El ideal es tener varios niveles de lectura, de modo que un especialista, un historiador o un lector sin información encuentren algo valioso.

Marx, el marxismo y el Perú
Marx es tan vigente como Platón o Aristóteles. Su diagnóstico de la sociedad industrial inglesa del siglo XIX fue brillante y aplicable a muchas sociedades, incluido el Perú. Lo discutible es si su "receta" es tan exitosa como su diagnóstico. Marx, hijo del positivismo, creía que la historia está gobernada por leyes e intentó hacer predicciones, que en general fracasaron. El problema con Marx es político: a partir de 1917 y la Guerra Fría, la gente sentía la obligación de tomar partido, lo que llevó a una banalización del marxismo (los marxistas de los 70 y 80 no habían leído El Capital, solo panfletos). Ahora ocurre lo inverso: Marx ha sido satanizado, y cualquiera que cuestione el neoliberalismo es tachado de comunista sin diferenciar entre comunismo, socialismo y marxismo. Llegó el momento de leer a Marx con ojos objetivos y neutrales, sin polarizaciones fundamentalistas.

Filósofo favorito peruano
Aunque tiene muchos favoritos (Wittgenstein, Richard Rorty), destaca como gran filósofo peruano a Pedro Zulen. Fue discípulo de la generación fundacional, escribió La filosofía del inexpresable (crítica a Bergson), estudió en Harvard con los primeros pragmatistas, y publicó Del neokantismo al neorealismo (1924), donde describe el paso del hegelianismo a la filosofía analítica. Además, Zulen fue un intelectual público: fundador de la Sociedad Peruana de Filosofía, escribía en periódicos con tal vigencia que sus artículos sobre China, de hace más de 100 años, parecen escritos ayer. Un filósofo que solo sabe de filosofía no es de fiar.