
La Estación Científica Chana para las Ciencias del Lenguaje y la Interculturalidad, ubicada en San José de Yarinacocha, Pucallpa (Ucayali), es un espacio del Departamento Académico de Humanidades para investigar las lenguas amazónicas y los distintos procesos vinculados a la interculturalidad gracias a la articulación entre el apoyo comunitario, el arte y la revitalización de las lenguas amazónicas. Su dirección está a cargo del Dr. Roberto Zariquiey, docente principal de Lingüística de nuestra unidad, y la coordinación, a cargo de la Mg. Mariana Poblete, de la Universidad de Chile.

El problema de mirar solo desde Occidente
Durante décadas, las ciencias cognitivas han construido teorías sobre el pensamiento humano a partir de una muestra muy reducida de individuos: personas de Estados Unidos y Europa con estudios universitarios y de nivel socioeconómico alto. Ese modelo excluía a personas de muchos otros entornos sociales y culturales. En oposición a ello, a inicios de la década del 2000 el antropólogo Joseph Henrich acuñó el acrónimo WEIRD (Western, Educated, Industrialized, Rich, Democratic) para enfatizar que el grupo humano que la ciencia consideraba "normal" era en realidad una rareza. Esta crítica impulsó nuevos estudios con poblaciones de África, India y la Amazonía.
Esta omisión de la diversidad humana y cultural también se puede observar en las lenguas que han sido la base de las teorías sobre la naturaleza del lenguaje. En 2022, un equipo de la Universidad de Harvard demostró que muchas generalizaciones sobre el lenguaje y la cognición provenían casi exclusivamente del inglés u otras lenguas europeas. Por tal razón, Chana se suma a los esfuerzos por corregir ese desequilibrio, pero con un objetivo claro: que la diversidad amazónica no solo amplíe el conocimiento científico, sino que esté presente en las respuestas que damos como sociedad. Según el Dr. Zariquiey: "Si queremos entender la mente humana, ¿cómo no vamos a estudiar a niños que crecen en comunidades indígenas, bilingües o trilingües, en contextos radicalmente distintos a los occidentales?".
En colaboración con la Universidad de Zúrich, Chana realizó un estudio longitudinal sobre la adquisición lingüística con niños shipibo-konibo. El hallazgo fue impactante, pues desafía la idea de que los adultos son los principales transmisores del lenguaje. En estas comunidades, los niños pasan mucho tiempo con otros niños de distintas edades, mientras los padres trabajan en la chacra. Esta infancia, tan diferente al modelo de guardería, es la realidad de millones de personas y apenas había sido estudiada.
"Los niños de diez años cuidan a los más pequeños", explica la coordinadora Mariana Poblete. "Hay mucha más interacción entre pares. El rol del adulto como único transmisor se pone en cuestión".

Tecnología de punta y confianza comunitaria
Chana también utiliza electroencefalogramas (EEG) y seguimiento ocular (eye tracking) para estudiar cómo los adultos shipibo-konibo procesan el lenguaje. El traslado a la Amazonía de equipos diseñados para laboratorios urbanos plantea desafíos logísticos considerables, pero el reto central es otro: construir una relación de confianza y colaboración genuina con las personas que participan en la investigación. Esa confianza no se exige ni es automática; se construye. El equipo organiza talleres previos, en donde se explica en detalle qué miden estas herramientas, qué no miden y para qué servirán los resultados. Allí, las personas participantes plantean sus propias preguntas y condiciones. La investigación se realiza además junto con investigadores e investigadoras shipibo-konibo, que no son intermediarios sino parte del equipo: participan en el diseño del estudio, conducen las sesiones y contribuyen a interpretar los hallazgos desde su conocimiento de la lengua y de la comunidad. Que una sesión de EEG la dirija una persona de la propia comunidad no es un detalle logístico, sino una definición sobre quién hace ciencia. "No es lo mismo que venga un blanco a ponerte un gorro extraño, a que lo haga tu sobrina, a quien conoces de toda la vida", señala el Dr. Zariquiey.
El objetivo de fondo excede lo metodológico, sino se trata de un posicionamiento ético. La reflexión shipibo-konibo sobre el lenguaje, el cuerpo y el pensamiento no es un dato exótico que la ciencia deba explicar: es un aporte que amplía las preguntas mismas que la ciencia se hace. Hasta ahora, la experiencia ha sido positiva. Incluso un chamán participante contó que, durante la prueba, se le apareció en una visión el inventor del aparato para agradecerle su colaboración. Para el equipo, construir esa confianza es la única forma de evitar el extractivismo científico que durante siglos marcó la relación entre la academia y los pueblos amazónicos.
Más que publicaciones: devolución y reciprocidad
Chana no concibe la investigación como una mera extracción de datos. La devolución de los resultados es una relación continua. Así, el Dr. Zariquiey comenta que "no es venir, tomar la información, devolver algo y desaparecer". El equipo organiza ceremonias de devolución, apoya a artesanas en convocatorias como el programa Ruraq Maki, promueve exposiciones y colabora en proyectos de animación en stop motion. "Las personas saben que estamos ahí, que hay amistad, que no conseguimos algo y nos fuimos".
Para el Dr. Zariquiey, "alguien que evalúe a Chana solo por la cantidad de papers tendría una mente muy estrecha". La estación demuestra que la ciencia en la Amazonía debe asumir una responsabilidad ética. "Ya cargamos con una mochila muy grande de errores cometidos por investigadores, antropólogos y lingüistas. Colecciones enteras en museos de París o Berlín con cultura material que debería estar aquí. Son siglos de extractivismo".
Más allá de la homogeneización
El equipo de Chana insiste en un punto importante: no existe un "amazónico" genérico. La Amazonía contiene una diversidad profunda de culturas. Pueblos que viven a un kilómetro de distancia pueden hablar lenguas ininteligibles entre sí y tener visiones del mundo diversas. "No hay homogeneidad. Es una ilusión que a veces fomentan los gobiernos porque es más fácil lidiar con lo uniforme. Pero lo real es la diversidad", explica el Dr. Zariquiey. También critica la creación de ilustraciones de "amazónicos" genéricos: "Eso no existe. Los shipibo-konibo y los kakataibo tienen identidades muy distintas, aunque estén relacionados históricamente. No se les puede meter en el mismo saco". Uno de los mayores logros de Chana ha sido organizar encuentros de activistas lingüísticos indígenas, el último de ellos internacional, con participantes de México, Colombia y varias regiones del Perú. "Ver a activistas shipibo dar cátedra de su activismo aquí en la PUCP, siendo escuchados por estudiantes y activistas de otros países, fue una oportunidad genial", recuerda el Dr. Zariquiey. "No salió ningún paper, pero fue un aprendizaje quizás más valioso que muchas clases cotidianas".
